domingo, 18 de mayo de 2014

Grafología

La grafología pretende describir la personalidad del individuo por medio del estudio de su caligrafía, es decir, la inclinación, el estilo, dónde se sitúa la letra, el tamaño, el espacio entre las mismas, etc. Se dice que a partir de la interpretación de la forma de escribir se puede definir la naturaleza emocional del individuo dividiendo las características precisas de este ejercicio. Las críticas que recibe este método básicamente son: que no sigue los postulados científicos, dependencia del tamaño de la muestra, carece de estandarización (por lo que llega a ser muy subjetivo) y otros estudios han demostrado la inexistencia del vínculo entre la forma de escribir y la estabilidad emocional.

Los test de grafología toman como muestra la firma legal de la persona, y la defensa de este muestreo dice que a criminales en serie se les ha estudiado sus patrones psicóticos desde el estudio de la misma. Por tal razón se dice que es una técnica de la psicología, ya que permite hacer un retrato profundo de la persona, pues escribir es una ejercicio dinámico que permite deducir una cantidad de cualidades por, como dijimos anteriormente, la conexión de los impulsos neurológicos con la habilidad, presión e inclinación de la forma de escribir.

El mejor material para realizar un buen informe grafológico es un texto manuscrito, de unas 15 o 20 líneas, espontáneo (no copiado) sobre un papel en blanco colocado en una superficie dura. Es preciso firmarlo, ya que en un escrito, el texto proporciona la información sobre la personalidad más social, mientras que la firma nos habla del yo más profundo; es el sello de nuestra personalidad. La dirección de las líneas, los puntos sobre las íes, la terminación de cada letra, pueden determinar la capacidad de comunicación, de estabilidad emocional, y la velocidad, la presión y la forma determinan aspectos más precisos de la personalidad.

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